Friday, September 22, 2006

Por qué Dios convirtió a la mujer de Lot en estatua de sal y no de piedra, barro o madera?


Por qué Dios convirtió a la mujer de Lot en estatua de sal y no de piedra, barro o madera?

Por el Dr. Ramón Murray

Esta pregunta fue echa por un lector del Periódico Impacto News de Miami, y su editor y director el pastor Gastón Silva me pidió que respondiera a esa interesante y complicada pregunta. Agradezco la confianza del editor y vamos a contestar esta pregunta en cuatro puntos.

1- Debemos de estar claro de que en ningún momento Dios le dijo a Lot, ni a su familia que podían ser convertidos en estatua de sal, todo lo que se le dice a Lot delante de su esposa e hijas es que no mires tras ti, ni pares en toda la llanura (Gen 19:17) solo se le dijo a el, aunque la advertencia era para todos. Así que cuando la mujer de Lot miro atrás a espalda o a escondida de Lot ( Gen 19: 26} esta se convirtió en estatua de sal por desobedecer el mandato dado a Lot pero que todos escucharon, así que Dios no tenia un plan de hacerla estatua de sal, de barro piedra o madera aunque tiene todo poder para hacerlo y lo sabia de ante manos.

2- Dios siempre va a usar las herramientas presentes a la hora de mandar juicio, y eso fue lo que hizo, Sodoma, Gomorra, Adma y Zeboim fueron cuatro de las cinco ciudades destruidas juntas y que estaban en la llanura del río jordán al extremo sur del mar Muerto, al extremo septentrional y al sur del mar Muerto, en estas cinco ciudades de costas porque daban al mar Muerto, en todas había asfalto (petróleo), grandes depósitos de sal de mar y de minas de montañas, así como azufre. Así que cuando Dios hizo caer una lluvia de fuego y azufre sobre todo el valle del jordán la mezcla de estos elementos produjo una reacción química de grandes estragos Cataclismico que produjo un terremoto como si fuera fuego volcánico por esta razón Abraham vio subir humo en grandes cantidades por la explosión de la mezcla de los pozos de petróleo con la sal y el azufre (Gen 19:28).Así que esto pudo haber producido salificacion en la mujer de Lot como maldición en el mismo castigo por haber desobedecido lo que se le había dicho a Lot, diferente fue con las cinco ciudades que simplemente fueron destruidas todas sin dejar una, ni nada con vida (Gen 19:24-25).

3- El historiador Judío Flavio Josefo en su libro "Las guerras de los Judíos" dice que Lot fue a refugiarse a una ciudad llamada Zoar que significa pequeña en el extremo meridional del mar, también la Biblia la menciona en (Gen 19: 22-23). cerca del incidente donde la mujer de Lot se convirtió en estatua de sal había una colina o mina de sal de una longitud de 8 Km. de norte a sur por el extremo sureste del Mar Muerto según lo citan el historiador Tácito en su libro "Historia" 5:7 y Flavio Josefo en su libro "Guerras" 4:4. Esta montaña de sal conocida con el nombre de Gebel Usdum o montaña Sodoma como se le conoce, ahí han encontrado columnas roídas por la erosión en estratos de roca de sal similares a lo que le ocurrió a la mujer de Lot. así que pasándole eso a ella en ese mismo lugar cuando miro hacia atrás pudo haberse convertido en una columna de sal como las demás rocas, ya que los que continuaron sin mirar atrás llegaron a salvo a la ciudad de Zoar que estaba ya a poquísima distancia de ahí. Así que estas Ciudades fueron destruidas por sal y azufre, fuego y petróleo (Deut.29:23) igual que la mujer de Lot.


4- La sal símbolo de maldición y bendición de acuerdo al uso que se le de: en recientes descubrimientos de Ebla en Tell-Mardikh arrojaron a la luz de las ciudades destruidas por la ira de Dios en el valle del río jordán eran productores de sal, tanto del Mar Muerto como de minas, después del Cataclismo que hundió bajo el mar a esas ciudades a unos 160m, las constantes desviaciones del río jordán fueron bajando el nivel de las aguas hasta secarse parte donde estaban las cinco ciudades logrando los Arqueólogos hacer excavaciones y descubierto grandes cosas sobre la vida de estas ciudades. En esas costas del mar Muerto se conseguía una sal de mala calidad que resultaba de la evaporación del agua salada, esta sal era usada por los moradores de estas ciudades del valle del jordán que fueron destruida por Dios y cuyos habitantes eran Cananeos, para sazonar y preservar sus alimentos (Job 6:6), como bendición la sal para sazonar y preservar, para Dios en la ley se ordenaba poner sal en las ofrendas (Lev.2:13, Ez.43:24). Como maldición las tierras impregnadas de sal quedan estériles (Job 39:9), las ciudades condenadas a destrucción total eran sembradas con sal. Abimelec devasto Siquem y la cubrió con sal (Jue 9:45) esto exactamente fue lo que ocurrió durante el cataclismo que destruyo las ciudades de la llanura del Araba o valle del jordán en la que la mujer de Lot se demoro en el valle maldito y fue transformada en una columna de sal ya que la maldición le alcanzo por desobedecer. Es de ahí que se deriva el dicho oriental europeo traído América por los españoles y usados por los hispanos hablante "me cayo sal" "estoy salao" esto es cuando las cosas salen mal.

El Dr. Ramón Murray, Ph. D. Th. D. Ed. D. es Teólogo, Filosofo y Educador

DIOS DE MONTES Y DE VALLES (Bosquejo)



Dios de montes, Dios de valles

Dios de montes, Dios de valles 1 reyes 20:1-20:43 1 Reyes 20:1-43

Introducción:

1. Acab se había sometido voluntariamente como vasallo al rey arameo (sirio) Ben-Adad. Este decidió un buen día pedirle como tributo sus mujeres, hijos y tesoros, a lo cual accedió Acab.

2. En una segunda orden enviada por mensajeros, Ben-Adad no sólo pide estas cosas sino que le intimida diciéndole que va a enviar funcionarios e inspectores al palacio para ellos mismos despojarlo de todo.

3. Ante esta amenaza, Acab se resiste y el rey Ben-Adad decide atacar a Samaria, la cede del reino de Israel desde donde gobernaba Acab, y declara la guerra.

4. En medio de todo esto, un profeta del Señor llega a Acab con un mensaje claro de Dios, v.13.

5. Se hacen los preparativos de guerra y Ben-Adad y su ejército reciben una contundente derrota a manos de los israelitas.

6. El profeta vuelve a aparecer en escena con unas instrucciones específicas para Acab, v.22

Cuerpo del mensaje:

1. Varias revelaciones podemos obtener de este recuento: aunque Acab era un rey malvado y había hecho alianza con un rey pagano e igualmente de malvado que él, Dios está dispuesto a intervenir y hacerle derrotar a su enemigo para que así sepa, reconozca que Dios es Dios, Jehová, el Señor. La bondad de Dios se expresa de formas extrañas y paradójicas en innumerables ocasiones por encima de la maldad del hombre.

2. ¿No lo ha experimentado usted en su propia vida? Usted anda por ahí tomando sus decisiones alocadas, disparatadas y erradas y de una forma extraña todo continúa normal y hasta parece salir bien. No es que Dios esté condonando su conducta y su proceder, es que sencillamente en Su infinito amor, te está demostrando una vez más su misericordia, como ocurrió con Acab.

3. Interesantemente en otras ocasiones, Dios permitía que los israelitas fueran derrotados por sus enemigos por su propia desobediencia e idolatría pero en esta ocasión no, ¿porqué?, Le mentiría si le dijera que sé porqué, eso lo dejo a Su soberanía como otras tantas cosas que no puedo explicar o entender.

4. Lo que ocurre a partir de los versos 23 en adelante es lo que inspira este mensaje y donde me quiero detener en esta noche. La derrota contundente de los arameos (sirios) hizo que sus analistas se reunieran a explicar porqué habían sido vencidos de forma tan devastadora. La explicación que ellos dan es impresionante y reveladora,v.23-25.

5. Los arameos (sirios) sabían, habían escuchado acerca del pueblo de Israel, se rumoraba y se sabía que el Dios de esta gente se manifestaba en los montes, el Monte Sinaí con todo su estruendo era historia conocida por todos.

6. De alguna manera ellos asociaban las alturas con el Dios de Israel y de cierto era así. (Salmos 43:3, 68:15-16, Isaías 2:2)

7. La invitación de Dios a su pueblo siempre ha sido: subir a su monte, subir a las alturas y a la vez su pueblo siempre ha añorado subir a los montes a encontrarse con Él.

8. Los analistas militares de Ben-Adad estaban en lo correcto, el Dios de los israelitas era Dios de los montes, Dios que invita a elevarnos, a subir, a desconectarnos de los sistemas de este mundo, a disfrutar de los beneficios de las alturas: aire puro, quietud, manantiales de aguas puras y refrescantes, pastos verdes, veredas y caminos ya trazados.

9. El consejo parecía tener sentido: peleemos contra ellos en los valles porque ya que su Dios es Dios de alturas nada más, los podremos vencer fácilmente, EL NO DESCIENDE A LOS VALLES, EL SOLO SE OCUPA DE LOS MONTES.

10. Los enemigos de Israel consideraban lo siguiente; “en los valles nosotros somos más fuertes”. Ellos tenían carros tirados por caballos capaces de atropellar grandes números de soldados de a pie con lo cual no contaban los israelitas. Los israelitas tenían la reputación de ser mejores guerreros en las colinas pero ineficaces en los valles y las mesetas porque no usaban carros de batalla.

11. Al cabo del año como lo había dicho el profeta, Ben-Adad alistó a su gente y se levantó contra Israel.

12. Israel se preparó, eran pocos, a su parecer eran “dos pequeños rebaños de cabras’ mientras que los arameos (sirios) “llenaban la tierra”. Esto podía provocar desaliento, desánimo y temor.

13. Pero nuevamente vino Palabra de Dios por un siervo profeta con palabras de aliento, v.28. El Dios de las alturas, de los montes había escuchado lo que hacía un año atrás los analistas militares sirios habían dicho en secreto y ahora se lo había revelado a su profeta y éste a su vez se lo comunica al rey Acab.

14. Los arameos (sirios) han dicho que nuestro Dios es Dios de los montes pero no de los valles pero están totalmente equivocados: “YO SOY DIOS DE LOS MONTES PERO TAMBIEN SOY DIOS DE LOS VALLES Y LES VOY A DAR OTRA VICTORIA TOTAL SOBRE SUS ENEMIGOS”.

15. ¿ Y tú, has pensado lo mismo que los sirios alguna vez? El valle: tierra estéril, arena, temerosas tormentas, soledad, desolación, calor, escorpiones, monotonía, serpientes, frío cortante, vientos que rugen: desilusión, traición, pena. ¿Has llegado a preguntarte si tu Dios es un Dios de valles o sólo de montes?

16. El enemigo te engaña y te susurra al oído que tu Dios no podrá defenderte ni ayudarte en el valle porque El sólo se mueve en las alturas, que se hará real mientras tengas salud, bienestar, bendiciones y prosperidad pero, “no te olvides, tu Dios es Dios de montes, nada más”; diciéndote eso te quiere decir entre líneas: “cuando te enfrentes al valle no cuentes con El porque no estará allí, estará muy ocupado en el monte como para descender al valle, aquí en el valle estás a mi merced, estás en mis manos, acostúmbrate a los escorpiones y las serpientes”.

17. ¡Qué equivocados estaban los sirios! ¡NUESTRO DIOS ES DIOS DE LOS MONTES PERO TAMBIEN DE LOS VALLES! El es capaz de prosperarte pero también es capaz de consolarte cuando lo pierdes todo, El es capaz de sanarte pero también es capaz de fortalecerte mientras pasas por la enfermedad, El es capaz de elevarte a las alturas para que tomes aguas frescas de manantial pero también es capaz de hacer aparecer un oasis mientras transitas tu desierto.

18. Los sirios creían que eran sus dioses los que dominaban y gobernaban en los valles y las llanuras y que esto les auguraba una victoria segura, así mismo nuestro enemigo nos hace creer que él es el que tiene dominio de las circunstancias y situaciones y que él gobierna en el valle, que no tienes alternativas porque a “tu” Dios no le interesa bajar a “tu” valle.

19. Muy pronto los sirios se llevarían una tremenda sorpresa, quedaron otra vez derrotados, su arrogante rey, cautivo y pidiendo misericordia junto a sus otros funcionarios, y todos tuvieron que comprender, especialmente Acab que Dios era el Señor, DIOS DE LOS MONTES Y DIOS DE LOS VALLES.

Conclusión:

1. Saber que mi Dios es capaz de elevarse en las alturas y bajar a los profundos valles de mi vida me provoca maravilla, aliento, ánimo y profundo agradecimiento.

2. En los momentos de éxito y cumbre, donde el aire fresco de la mañana me rodea, donde estoy rodeada de bendiciones; salud, prosperidad, amigos, familia, buena reputación, prestigio, comodidades, orden, decisiones bien tomadas, revelación espiritual, a mi lado El sonríe, mientras me anima a seguir escalando a más alturas; En mis momentos de derrota, de fracaso, de fallos, de caídas, desilusión, enfermedad, depresión, pérdidas, desalientos, falta de comprensión, silencio y soledad, a mi lado El llora, mientras me extiende su mano y me dice: “AQUI ESTOY CONTIGO PORQUE SOY DIOS DE LOS MONTES PERO TAMBIEN DE LOS VALLES, AGUARDA, CONFIA Y SABRAS QUE YO SOY TU Señor”.

3. No sólo en los montes podrás hallar verdor y vida sino que también en el valle, (Salmo 23: 4), pasarás por el valle y saldrás al otro lado y en el recorrido El irá contigo.

4. Acuérdate también del Monte de la Transfiguración ( Mateo 17:1-21), Pedro quedó deslumbrado por la gloria que experimentó en el Monte, le sugirió a Jesús que hicieran tres tiendas, casas de campaña o enramadas y que sería muy bueno quedarse allí permanentemente. Pedro acababa de ver al Dios de los Montes en todo su esplendor y gloria, de lo que Pedro estaba ignorante era que era necesario que su Dios de los montes se convirtiera en Dios de los valles porque un niño endemoniado traído por un padre angustiado lo estaba esperando y los discípulos que se habían quedado en el valle no lo habían podido sanar. He aquí una preciosa revelación: Tus experiencias de montes te deben servir para enfrentarte a tus experiencias de valles.

5. No le creas a los sirios cuando declaren que en el valle ellos gobiernan, están equivocados, TU DIOS ES EL DIOS DE LOS MONTES COMO LO ES DE LOS VALLES.

CIUDADES DE REFUGIO



CIUDADES DE REFUGIO

Torre fuerte es el nombre de Jehová; A él correrá el justo, y será levantado. Pro 18: 10
Introducción: Dios ordena que se establecieran por todo Israel ciudades de refugio (Números 35: 22-28). Una ciudad de Refugio era un albergue para que proporcionaran protección, ayuda y descanso a cualquier persona que hubiese cometido un homicidio no intencional.

a. Las seis ciudades de refugio fueron esparcidas en toda la nación para que nadie se encontrara demasiado lejos de una de ellas. (Josué 20: 7) Ninguna tribu estaba demasiado lejos del lugar de seguridad. Estas ciudades eran accesibles. Algunas se ubicaban en montes para ser incluso más visibles.

La tradición nos dice que los sacerdotes se aseguraban que los caminos que conducían a estas seis ciudades estuvieran en buenas condiciones y que se erigieran señales regulares para guiar al fugitivo. Los rabíes nos dicen que las puertas de estas ciudades nunca se cerraban. ¡Qué cuadro de Cristo! ¡Sin duda el «camino a la ciudad» está libre!

b. El homicida debía correr inmediatamente hacia la ciudad de refugio más cercana.

c. El homicida tenia el derecho de entrar en una de estas ciudades y nadie podía prohibírselo.

d. Los familiares de la victima tenían el derecho de matar al homicida mientras que este no estuviera dentro de una ciudad de refugio.

e. El homicida debía permanecer dentro de la ciudad de refugio; si salía fuera de los linderos corría el riesgo de que algún familiar de la victima lo estuviera esperando para matarlo.
d. Nunca se podía cambiar la ubicación de estas ciudades.

En general, estas ciudades representan la gracia de Dios para el pecador, porque la paga del pecado es muerte. Todos los hombres son pecadores y merecen morir. Cuando estábamos en el mundo pecábamos sin darnos cuenta, y tarde que temprano el castigo por nuestro pecado nos iba a alcanzar.

Cristo se presenta como la ciudad de refugio a la cual corrimos para proteger nuestras vidas del enemigo vengador (Satanás) tan pronto nos dimos cuenta de nuestro crimen. Mientras permanezcamos dentro de la ciudad de refugio que es el Señor, el enemigo no nos dañara, pero saliendo, estaremos a su merced.

1. CADES (Un Refugio Para Los Pecadores) Cades significa “lugar santo” o “justicia”
En el territorio que conformó Cades (Meriba)...
* Los israelitas aceptaron el informe pesimista de la mayoría de los espías enviados a Canaán, y por ello se les condenó a caminar 38 años en el desierto (Nm 13s).
* Se rebeló Coré con los suyos y abriéndose la tierra se los trago vivos (Números 16.
* Salió fuego de Jehová y consumió a los principales que se habían unido a Coré
* Dios mató a 14,700 rebeldes un día después de la muerte de Coré y sus seguidores.
* Se sepultó a María (Nm 20.1),
* Moisés, por su incredulidad al golpear la peña, perdió el derecho de entrar en Canaán (Nm 20.2–13).
* Israel contendió con Dios murmurando, por eso se le llamo a ese lugar Meriba (rencilla).
En un lugar donde tanta gente peco contra Dios y fue condenada por ello Dios establece una vía de escape. El inmerecido perdón, misericordia para el malo, justicia para el que no lo merece; GRACIA.
Sin la paz y la santidad nadie vera al Señor. No obstante Cuando abundó el pecado sobre abundó la gracia...
Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. 1 Jn 1: 8 ...si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. 2Y él es la propiciación por nuestros pecados...1 Jn 2:1,2

2. SIQUEM (Un Refugio Para Los Fatigados) Siquem significa “espalda” o «hombro»
En el territorio que conformo Siquem...
* Violaron a Dina Hija de Jacob y sus hermanos mataron a todos los hombres de Siquem (GN 34).
* José vino a buscar a su hermanos y estos lo vendieron a los madianitas (Gn 37.12).
* Tuvo lugar el sangriento pleito entre Abimelec y Jotam su hermano (Jueces 9).
En un lugar donde tantas tragedias y conflictos tuvieron lugar Dios establece a un refugio; un hombro, una espalda, ayuda de parte de Dios para el que se encuentra cansado y lleno de problemas.
Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Mateo 11: 28
En la parábola de la oveja perdía (Lucas 15) cuando el Pastor encuentra a la oveja talvez herida, golpeada, y muy cansada la toma y la pone en sus hombros; Como ya no podía caminar él la lleva cargando hasta el redil.

3. HEBRON (un refugio para los desamparados) Hebrón significa “asociación” o “comunión” Hebrón Estaba rodeada de viñedos, y olivares. El agua también abundaba. (vino-E. S. aceite-unción, agua-P. de Dios)

En el territorio que conformó Hebrón...

* David fue ungido rey (2 S 2.11)
* Nacieron seis de sus siete hijos (2 S 3.2–5).
David un joven solitario, olvidado por todos hasta por su padre, pasa del anonimato a ser el rey mas sobresaliente de Israel en un lugar llamado Hebrón. En este lugar Dios reconoce a los olvidados, recompensa a los que le sirven en secreto. El levanta del polvo al pobre, Y al menesteroso alza del muladar, Para hacerlos sentar con los príncipes,
Con los príncipes de su pueblo. Sal 113 7-8

4. BESER (Refugio para el débil) El nombre Beser significa “Castillo” o “fortaleza secreta”
Delante de la tentación somos débiles pero Dios juntamente con la tentación nos da la salida; Beser. A este lugar acudimos cuando sentimos que no podemos soportar más. Cuando el enemigo como león rugiente ronda nuestra mente y corazón tratando de persuadirnos a pecar, corremos a Beser. Nuestra fortaleza secreta, ayuda en medio de nuestra debilidad viene de Dios si tan solo acudimos a Él. (Salmo 91)

5. RAMOT = “alturas”
Cuando nuestro nivel espiritual baja y nos sentimos lejos de Dios Ramot nos eleva de nuevo al nivel donde esta Cristo. El vaivén de la vida nos aplasta, y sin darnos cuenta poco a poco y sutil mente nuestra vida espiritual decae; pero acudiendo a Cristo podemos ser levantados una vez mas.
Habacuc dijo: Cuando me siento decaído el me da pies como de sierva y en mis alturas me hace andar.

6. GOLAN (un refugio para los afligidos) Golan significa: “su prisión su gozo” o feliz por ser prisionero”
El hijo de Dios ya no encuentra su felicidad en los placeres del mundo. Mas aun nos hemos privado voluntariamente de participar en ellos. Esto produce tensión en nuestra vida pues nuestra naturaleza caída tiende a buscar lo que no agrada a Dios. El espíritu y la carne pleitean continuamente, esto produce ansiedad y perturbación y esto a su vez traen inquietud e inestabilidad emocional. En medio del las frustraciones que producen el tratar de vivir como hijo de Dios –cumpliendo con nuestras responsabilidades, el nos ha proporcionado un lugar donde podemos llenarnos con un gozo que no tiene comparación.

Si como esclavos de Cristo no acudimos a esta ciudad de refugio llamada Golan nos tornaremos como muchos, amargados, y negativos sin una sonrisa, sin alegría.
David dijo: has cambiado mi lamento en danza me ceñiste de alegría.

Conclusión: Cualquiera sea tu situación, corre a la ciudad de refugio que es Cristo.

AY DE MI QUE VIVO EN MESEC


“AY DE MÍ QUE VIVO EN MESEC”
Salmo 120:1-122:9



Veamos un grupo de salmos que, en la Reina-Valera, llevan el título de “Cánticos Graduales.” Algunas versiones de la Versión Popular los llaman “Cánticos de las Subidas.” Hay 15 salmos en este grupo, desde el Salmo 120 hasta el Salmo 134. Por lo que se cree, estos salmos eran cantados por los peregrinos que iban rumbo a Jerusalén para participar en las distintas fiestas de los judíos. Como Dios había mandado que la gente fuera a Jerusalén para estas fiestas, la mayoría de la gente iba a Jerusalén por lo menos una vez al año. Los caminos más comunes que iban a Jerusalén iban en subida. Por ejemplo, la famosa ciudad de Jericó está a 15 millas de Jerusalén, pero su altura es de 3.300 pies por debajo de la de Jerusalén. Además, los peregrinos “subían” hacia la presencia de Dios que se representaba en el templo en Jerusalén. Mientras iban a la santa ciudad, iban cantando estos salmos.

¿Qué tienen que ver con nosotros? Es que nosotros también estamos de peregrinaje, nosotros también estamos viajando a la santa ciudad, a la Nueva Jerusalén. También vamos subiendo, subiendo a Sión, el monte de Jerusalén, el monte de Dios.

Comencemos nuestro viaje con el Salmo 120:
1 A Jehová clamé estando en angustia, Y él me respondió. 2 Libra mi alma, oh Jehová, del labio mentiroso, Y de la lengua fraudulenta. 3 ¿Qué te dará, o qué te aprovechará, Oh lengua engañosa? 4 Agudas saetas de valiente, Con brasas de enebro. 5 ¡Ay de mí, que moro en Mesec, Y habito entre las tiendas de Cedar! 6 Mucho tiempo ha morado mi alma Con los que aborrecen la paz. 7 Yo soy pacífico; Mas ellos, así que hablo, me hacen guerra.

Cuando estoy angustiado, llamo al Señor, y él me responde, dice la Versión Popular. ¿Por qué se angustia el salmista aquí? Porque vive entre gente impía. Gente mentirosa. Gente violenta. Gente que engaña. Gente que busca los pleitos y la guerra. Que suerte que nosotros no vivimos entre gente así ¿no? Nuestra sociedad está repleta de gente piadosa, de gente que busca a Dios. No vemos violencia ni mentira ni engaño hoy en día. ¿O puede ser que todavía quedan algunas personas así?

Pobre hombre. Se ve que había escogido el lugar equivocado. Quizás nos convenga ver dónde vivía para que nosotros no vayamos a mudarnos al mismo lugar. A ver… primero dice que vive en Mesec. Si buscamos en la Biblia, vemos que Mesec era nieto de Noé. El y sus descendientes vivían en la zona del Mar Negro en lo que hoy vendría a ser Turquía. Ah, entonces está bien al norte de Israel. Entonces no queremos ir ahí.

También dice que vive entre las tiendas de Cedar. Cedar era uno de los nietos de Abraham, hijo de Ismael. Vivía en el desierto, en lo hoy sería Arabia Saudita. O sea, al sur de Israel.

Señor Salmista, discúlpeme un momento. Antes dijo que vivía bien al norte de Israel. Ahora dice que vive al sur de Israel. ¿Dónde vive usted? LEJOS DE JERUSALEN. Lejos de Jerusalén. Los judíos habían sido dispersados por el mundo por haberle sido infiel a Dios. Y, vivieran donde vivieran, se sentían como extranjeros y peregrinos. Se ve que este hombre lo siente bien adentro. Su problema no es un problema geográfico. Su problema es que vive entre gente que está alejada de Dios. Es por eso que anhela tanto hacer este viaje a Jerusalén: quiere estar entre los suyos. Quiere estar con gente que ama a Dios. Ese es el mensaje del salmo 120

Pasemos al segundo salmo, al Salmo 121:
1 Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? 2 Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra. 3 No dará tu pie al resbaladero, Ni se dormirá el que te guarda. 4 He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel. 5 Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha. 6 El sol no te fatigará de día, Ni la luna de noche. 7 Jehová te guardará de todo mal; Él guardará tu alma. 8 Jehová guardará tu salida y tu entrada Desde ahora y para siempre.

Alzaré mis ojos a los montes… se acuerdan de la historia del Buen Samaritano, del hombre que fue atacado por ladrones en el camino de Jerusalén a Jericó. Los caminos montañosos eran muy peligrosos, llenos de ladrones y asaltantes. Estoy seguro que todos los viajeros se sentían un poco nerviosos al pasar por ese camino. “De dónde vendrá mi socorro”

Las montañas tenían otro significado para los judíos. Cuando ellos entraron en la Tierra Prometida, en la tierra de Canaán, encontraron a naciones que adoraban a otros dioses. Que adoraban a los “dioses de la naturaleza.” Esta gente adoraba a sus dioses en los lugares altos, sobre las montañas. Y con el tiempo, los israelitas llegaron a hacer lo mismo. Leamos, por ejemplo en I Reyes 3, acerca del Rey Salomón:

1Rey. 3:1 Salomón hizo parentesco con Faraón rey de Egipto, pues tomó la hija de Faraón, y la trajo a la ciudad de David, entre tanto que acababa de edificar su casa, y la casa de Jehová, y los muros de Jerusalén alrededor. 2 Hasta entonces el pueblo sacrificaba en los lugares altos; porque no había casa edificada al nombre de Jehová hasta aquellos tiempos.
1Rey. 3:3 Mas Salomón amó a Jehová, andando en los estatutos de su padre David; solamente sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos. 4 E iba el rey a Gabaón, porque aquél era el lugar alto principal, y sacrificaba allí; mil holocaustos sacrificaba Salomón sobre aquel altar.

“Alzaré mis ojos a las montañas.” El salmista se siente tentado a acudir a los dioses falsos del pueblo. Muchos israelitas creían que podían adorar a Dios *y* adorar a los otros dioses. Querían decirle “Sí” a Jehová sin decir “No” a los otros dioses.

Pero el salmista toma una decisión: Confiará en Dios. Confiará en Jehová. Y recibe consuelo. Porque alguien le recuerda de la protección de Dios. Quizás sea otro viajero, quizás sea otro judío que encuentre en Jerusalén, quizás sea él mismo al recordar lo que Dios le ha hecho en el pasado. Sea quien sea, el mensaje es importante: Jehová es tu guardador. 6 veces en este salmo se usa la palabra “guardador” o “guardar.” Jehová es tu protector. Ni los elementos ni la gente mala ni los mismos poderes del infierno te pueden dañar si Jehová es tu protector. “Desde ahora y para siempre.” Hay poder en ese mensaje.

Vamos a ver un salmo más, el Salmo 122:
1 Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos. 2 Nuestros pies estuvieron Dentro de tus puertas, oh Jerusalén. 3 Jerusalén, que se ha edificado Como una ciudad que está bien unida entre sí. 4 Y allá subieron las tribus, las tribus de JAH, Conforme al testimonio dado a Israel, Para alabar el nombre de Jehová. 5 Porque allá están las sillas del juicio, Los tronos de la casa de David. 6 Pedid por la paz de Jerusalén; Sean prosperados los que te aman. 7 Sea la paz dentro de tus muros, Y el descanso dentro de tus palacios. 8 Por amor de mis hermanos y mis compañeros Diré yo: La paz sea contigo. 9 Por amor a la casa de Jehová nuestro Dios Buscaré tu bien.

Piensen en el pobre salmista que sufre estando lejos del pueblo de Dios. Piensen en el peregrino que ha puesto su confianza en Jehová. Imaginen la alegría detrás de esas palabras: “A la casa de Jehová iremos.” Sí. Por fin. Vamos a la casa de Jehová. Vamos a estar rodeados de gente que ama a Dios. Vamos a adorarle. Vamos a compartir momentos de fe.

Eso es lo que representaba Jerusalén para los judíos. La ciudad del templo de Jehová. La ciudad de Dios. La santa ciudad. Era el lugar donde podían estar con “hermanos,” con el pueblo de Dios, con los que compartían el mismo sentimiento. Mientras que Jerusalén existía, tenían la esperanza de estar unidos de nuevo, aun cuando vivían dispersados. Ese mismo sentimiento existe entre los judíos hoy en día, aun cuando viven lejos de Jerusalén. Saber que hay una ciudad que es Jerusalén les une como pueblo.

Pero no somos judíos. No hacemos peregrinaciones a Jerusalén para adorar a Dios. ¿Qué podemos aprender de estos tres salmos?

Primero, como dije al principio, somos peregrinos. ¡“A Sión Caminamos”! Sí, puede ser que tengamos papeles que dicen que somos ciudadanos de Estados Unidos o de México o de Argentina o de donde sea. Pero esos papeles no dicen toda la verdad. Porque somos ciudadanos de los cielos. Aquí somos peregrinos y extranjeros. Vivimos en Mesec, habitamos en Cedar. Pero somos de Jerusalén. Vivimos en Chile. Pero somos del reino de los cielos.

Nuestros hijos juran a la bandera de Chile cuando van al Servicio Militar. Tenemos que enseñarles que sí tienen cierta lealtad para con este país. Pero su primera lealtad está con su patria celestial. Seamos nacionalistas, del Reino de Dios. Seamos patriotas, de la patria celestial.

¡Ay de mí, que moro en Mesec, Y habito entre las tiendas de Cedar! Estoy rodeado de gente mentirosa, de gente violenta. Vivo entre gente que adora a los dioses falsos del dinero y del placer, a los ídolos modernos. Pero yo confío en Señor. ¿De dónde vendrá mi socorro? No de la Casa Blanca ni del Banco de América. ¿Quién me guardará para siempre? ¿Un dibujo de Benjamín Franklin impreso en papel verde? ¿Una tarjeta de crédito? Vivimos en un mundo aterrado, atacado por terroristas, azotado por guerras. ¿Habré de poner mi confianza en el brazo fuerte del Tío Sam? No. “Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.”

¿Ven que esas palabras siguen siendo actuales? No buscamos la Jerusalén que se encuentra en Palestina, sino la nueva Jerusalén del reino de Dios. Pero nuestra fe es la misma que la del pueblo que cantaba estos salmos.

Entonces alegrémonos con estas palabras: “A la casa de Jehová iremos.” La idea de adorar a Dios junto con nuestros hermanos debe ser nuestro mayor gozo. Imaginen lo que será estar entre la multitud ante el gran trono de Dios, cantando “Santo, santo, santo es nuestro Señor,” festejando el gran triunfo de los fieles. “A la casa de Jehová iremos.” Es nuestra meta, nuestro sueño, nuestro anhelo más fuerte. “A la casa de Jehová iremos.”

Y podemos probar un poco de ese gozo aun en esta vida terrenal. Podemos unir nuestros corazones y nuestras voces en alabar a Dios. Porque hoy en día no tenemos que salir a buscar el templo de Dios. No tenemos que ir a Jerusalén. ¿Qué dijo Pablo en I Corintios 3?

1Cor. 3:16 ¿Acaso no saben ustedes que son templo de Dios, y que el Espíritu de Dios vive en ustedes?

Somos el templo de Dios. La iglesia, el conjunto de gente que ama a Dios, es el templo de Dios. Al reunirnos con nuestros hermanos, vivimos una pequeña parte de lo que será el cielo.

Piensen en lo que sería nuestra reunión se viniéramos con la idea de que somos un grupo de peregrinos, un grupo de extranjeros, un grupo de personas que pertenecen a otro reino. Vivimos en Mesec, pero somos de Jerusalén. Vivimos en Chile, pero somos del cielo.

¿Y cómo sería si se reuniera un grupo de personas que han renunciado a los ídolos falsos de nuestra sociedad, que han decidido poner su esperanza en el Creador de cielo y tierra? ¿Pueden soñar lo que sería? Anhelo ver el día cuando vivamos siete días de la semana adorando al único Dios en vez de pasar seis días adorando al dinero y una hora adorando al Señor. ¿Pueden imaginar cómo sería nuestra reunión de alabanza? No tendríamos que rogar a la gente que venga. Dirían: “Vamos a la casa de Dios, vamos a adorarle, vamos a estar con nuestros hermanos.”

Hermanos, estos salmos son nuestros. El viaje es nuestro. A Sión caminamos.

EL BAUTISMO BIBLICO...



EL BAUTISMO BIBLICO

Uno de los grandes temas del Nuevo Testamento es el bautismo. La palabra «bautismo», incluidas sus diversas formas, se menciona más de cien veces en el Nuevo Testamento. No obstante, este es un tema sobre el cual existe mucha confusión en el mundo religioso. ¿Qué es lo que realmente dice la Biblia acerca de él?

¿QUÉ ES EL BAUTISMO? Nuestro estudio del bautismo debe comenzar con la pregunta «¿Qué es el bautismo?». Esto es, ¿qué acción se lleva a cabo en el bautismo: sumergir, rociar o verter? ¿Puede significar la palabra «bautismo» cualquiera de estas tres acciones? Por muchos años este ha sido un tema polémico, sin embargo no parece haber habido polémica sobre esto en los tiempos cuando se estuvo escribiendo el Nuevo Testamento. Es cierto que hubo varias polémicas, y se hace mención de ellas en las Escrituras; pero no hallamos indicio de alguna que tuviera que ver con el significado de la palabra «bautizar».

DEFINIDO POR TERMINOS «Bautizar» es la forma castellanizada de la palabra griega. Su significado primordial es «sumergir», y este dato puede conocerse mediante consulta de un léxico griego, un libro que da la definición de las palabras griegas. (No podríamos conocer el significado que esta palabra griega tuvo en el siglo I, si lo buscáramos en un diccionario del español, porque estos la definirían según la acepción moderna generalizada, y no según el significado que le daba el uso de ella en el siglo I.) Existe una palabra griega que significa «rociar»; su forma castellanizada es rantizo. Asimismo, existe una palabra griega que significa «verter», y esta es queo. En Levítico 14.15–16, de la Septuaginta, se leen las tres palabras anteriores. El sacerdote había de verter el aceite en su mano. Había de sumergir su dedo derecho en el aceite. Después había de rociar el aceite. Tenemos aquí las tres palabras en dos versículos, y la palabra que se traduce por «sumergir» es la raíz de la misma palabra de la cual proviene «bautizar». Lo mismo se puede decir de 2o Reyes 5.14, el pasaje en el cual se dice que Naamán se sumergió. Parece que había un generalizado entendimiento del significado de la palabra «bautizar» en los tiempos de los apóstoles, de modo que no había polémica en ese tiempo en cuanto a su significado. Estoy convencido de que una persona, que no sepa nada del idioma griego, en el cual fue escrito el Nuevo Testamento, bien puede tomar su Biblia y descubrir qué es el bautismo con solo leer los pasajes en que este se menciona.

DEFINIDO POR LAS CIRCUNSTANCIAS Al leer varios pasajes, descubrimos que el lugar elegido para los bautismos fue siempre un río o un lugar en el que hubiera «muchas aguas» (Mateo 3.6; Juan 3.23). Antes que Pablo se bautizara, se le dijo que se levantara, como una forma de preparación, para el acto (Hechos 22.16). En el caso del bautismo del noble etíope, tanto el predicador como el hombre a ser bautizado, descendieron al agua antes del bautismo (Hechos 8.38). El bautismo se llevó a cabo mientras estaban dentro del agua. Los hombres inspirados del siglo I, eran sin duda hombres racionales, y las acciones de ellos eran igualmente racionales. No pudieron haber estado actuando de un modo racional si la acción llevada a cabo en el bautismo era el rociar o el verter. El rociar y el verter habrían sido más cómodos sin haber tenido que ir a un río, ni haber descendido al agua. De hecho, si el bautismo suponía solamente el rociar, no podía haber habido razón para tales acciones. La inmersión, en cambio, sí constituye una explicación satisfactoria para ellas. Lo más lógico sería que al elegir un lugar donde hubiera «muchas aguas», el predicador y el candidato a ser bautizado, descendieran ambos al agua, si es que el bautismo supone inmersión. En vista de que hemos de suponer que estos hombres actuaron racionalmente, debemos concluir lógicamente que la práctica continua de esos tiempos era la inmersión.


DEFINIDO POR REFERENCIAS En el Nuevo Testamento, se hacen algunos comentarios incidentales en relación con el bautismo, comentarios que indican las características de las acciones que suponía. Al hacer tales referencias, no era el propósito primordial del autor definir el bautismo. No obstante, esto fue exactamente lo que hizo al poner de manifiesto ciertas acciones relacionadas con él. Jesús se refirió al bautismo como un nacer del agua, en Juan 3.5. No hay manera de relacionar un nacimiento con el rociar. En vista de que a Jesús se le llama «el primogénito de entre los muertos» (Colosenses 1.18), al compararse Su resurrección con un nacimiento, se deduce que el resucitar nosotros del sepulcro de agua, es asimismo un nacimiento. El autor de Hebreos se refirió a un lavamiento del cuerpo con agua pura, lavamiento que se refiere necesariamente al bautismo (Hebreos 10.22). A la acción de rociar no podría llamársele lavamiento del cuerpo. Pedro aseguró a aquellos a quienes escribía, que el bautismo no consiste en quitar «las inmundicias de la carne, sino [en] la aspiración de una buena conciencia hacia Dios» (1era Pedro 3.21). Pedro vio la necesidad de advertirles que el bautismo no tenía como propósito quitar la suciedad del cuerpo. Es obvio que temía que ellos pudieran tener esta idea. Esta advertencia no habría sido necesaria si el bautismo se hubiera llevado a cabo por medio de rociar unas cuantas gotas de agua sobre la cabeza. Estas y otras referencias indican definitivamente la práctica de la inmersión.


DEFINIDO POR TESTIMONIO DIRECTO Consideremos ahora algunas afirmaciones que claramente indican en qué consiste el bautismo. Pablo afirmó, refiriéndose a Cristo, que «somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo» (Romanos 6.4). En Colosenses 2.12, escribió que habiendo sido «sepultados con él en el bautismo […] fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos». Si una persona tratara de formular una declaración acerca de lo que ocurre en el acto de inmersión, no podría haberlo hecho con mejores palabras que el decir que fuimos sepultados y resucitados. ¿Puede decir una persona a la que solo le hayan rociado unas cuantas gotas de agua sobre su cabeza, que fue sepultada y resucitada juntamente con Cristo? No podría decirlo con sinceridad.


¿QUIÉN PUEDE BAUTIZARSE? ¿Quién puede bautizarse? Esta es una pregunta muy importante. Es esencial responderla correctamente.


DEBEN LLENARSE CIERTOS REQUISITOS No obstante a lo planteado en este punto... si una persona solicita el bautismo sin haber entendido todo el significado y las implicancias de éste... NO SE DEBE POR NINGUN MOTIVO NEGARSE LA OPORTUNIDAD DE EFECTUARLO, ya que se trataría de un error por parte de quien debe dar de gracia, lo que recibió de gracia. Podemos conocer quién es un candidato apropiado para el bautismo al observar los pasos preparatorios que se estipulan en las Escrituras. Jesús autorizó el bautismo en Su gran comisión. Según la versión que da Mateo de esta comisión, el bautismo ha de ser precedido por la enseñanza. Según la versión de Marcos, ha de ser precedido por la fe. Según la versión de Lucas, parte de la prédica ha de tratar sobre el arrepentimiento (Mateo 28.19–20; Marcos 16.15–16; Lucas 24.46–47). El día de Pentecostés, Pedro puso como requisito para el bautismo el arrepentimiento (Hechos 2.38). Por lo tanto, no se podría decir que una persona ha sido bautizada con la autoridad de Jesús si no se le ha enseñado, si no ha creído y no se ha arrepentido de sus pecados. La única persona que Jesús da autoridad para bautizar es el creyente arrepentido. A un niño no se le puede enseñar el evangelio, no puede creer y no puede arrepentirse. Por lo tanto no hay autorización de Jesucristo para bautizarlo. El «bautizar a niños» equivale a actuar sin Su autorización, y Él «tiene toda autoridad» (Mateo 28.18). En la medida que el llamado «bautismo de niños» prevalezca, el bautismo de creyentes será minimizado. ¡Recordemos que el bautismo de creyentes es el único bautismo que Jesús alguna vez autorizó! El «bautismo de niños» no se practicó En el libro de Hechos tenemos documentadas las prédicas que los apóstoles hicieron al cumplir la Gran Comisión. Estaban laborando bajo la autoridad de Jesús, y estaban llevando a cabo los deberes que les imponía la Gran Comisión. Hay quienes han argumentado que ellos bautizaban niños. Si así fue, entonces habrían pasado por encima de la autoridad de Jesús. Además, si en realidad bautizaron niños, sería una práctica de la cual el libro de Hechos guarda silencio. Lo que se menciona es el bautismo de creyentes (Hechos 2.37–41; 8.12), pero no se hace mención alguna del bautismo de niños. Los niños se mencionan en relación con muchos eventos bíblicos, tales como el del decreto de Faraón y el de la bendición que hizo Jesús de los niños, pero en relación con el bautismo no se hace mención alguna de estos. En el Antiguo Testamento, Dios mandó que se circuncidara a los niños —y se hace repetida mención de esta práctica. En el Nuevo Testamento, en cambio, no hay mandamiento de Dios en el sentido de bautizar niños —y no hallamos ejemplo alguno de los apóstoles, en relación con tal práctica. Los defensores del «bautismo de niños» han presentado los casos de bautismos de familias como prueba. Señalan la casa de Cornelio, la de Crispo, la del carcelero de Filipos y la de Lidia. Dicen que estas familias debieron ciertamente haber incluido niños; sin embargo, esto no necesariamente fue así. Puede haber cualquier cantidad de familias en las que no hay niños. Son muchas las suposiciones que se deben hacer para llegar a la conclusión que llegan los que desean mantener este punto de vista. Considere, por ejemplo, el caso de Lidia. El que abogue por el «bautismo de niños» debe dar por sentado que Lidia era casada, que tenía hijos, y que algunos de estos hijos eran menores de edad, ¡y que estos se encontraban con ella en un viaje de negocios desde Tiatira hasta Filipos! Obviamente, ninguna práctica se puede basar con seguridad en tal serie de suposiciones. En los demás casos que hemos mencionado, algo se dice en cada uno de ellos que básicamente excluye la posibilidad de que hubiera niños en la familia. La casa de Cornelio era «[temerosa] de Dios» (Hechos 10.2). La casa de Crispo «creyó» (Hechos 18.8), y la casa del carcelero de Filipos «se regocijó […] de haber creído» (Hechos 16.34). Los niños pequeños no temen a Dios, y no creen. Por lo tanto, no podían haber estado incluidos en las familias mencionadas.


EL BAUTISMO DE NIÑOS ES ILOGICO Jesús enseñó que los niños no tienen pecado (Mateo 18.3). Enseñó que al convertirnos hemos de hacernos «como niños». En vista de que el bautismo tiene como propósito el perdón de los pecados (Hechos 2.38), sería imposible que un niño fuera bautizado conforme a las Escrituras. Por años la práctica del «bautismo de niños» fue defendida con el argumento de que los niños son culpables del pecado original, a pesar de que autores primitivos, tales como Tertuliano, sostenían que los niños no tienen pecado. Durante los dos primeros siglos de la historia de la iglesia, la práctica no fue defendida y ni siquiera mencionada. Además, la enseñanza neotestamentaria es tal que excluye la posibilidad de que el bautismo de niños sea aceptable. Los pedobautistas (los que bautizan niños) han renunciado por lo general a la idea del pecado original como la razón para el bautismo de niños. Como están las cosas, entonces, la práctica del «bautismo de niños» no tiene sentido ni lógica. El bautismo es un solemne acto de obediencia a Dios.


¿ES NECESARIO EL BAUTISMO? Jesús les dijo a Sus discípulos que bautizaran «EN EL NOMBRE Del Padre y del Hijo y del Espiritu Santo» (Mateo 28.19). Obviamente, un acto que se haga en EL NOMBRE DE LA COMPLETA DEIDAD* (luego profundizaremos en este tema)
DEBE TENR UN IMPORTANTE PROPOSITO. ¿CUAL ES EL PROPOSITO DEL BAUTISMO?

¿PARA QUE ES? Muchos han insistido en que es una simple formalidad opcional. Pero es al contrario, su propósito es de tal naturaleza que uno no puede llegar a ser cristiano sin ser bautizado como es debido.


ES UNA CONDISION DE SALVACION Es necesario bautizarnos para llegar a ser cristianos, porque Jesús mencionó el bautismo como una condición de salvación (Marcos 16.16). Al bautismo se lo menciona antes de la salvación. Está vinculado con la fe. La salvación sigue a la fe y al bautismo. El bautismo no es la única condición, ni es la más importante; pero es una de las condiciones del plan de salvación. El cielo y la tierra pasarán, pero las palabras de Cristo no pueden fallar. Después de considerar las propias palabras de Jesús, ¿a quién se le ocurriría decir: «El que creyere y rehúsa ser bautizado será salvo?». Jesús dijo: «El que creyere y fuere bautizado, será salvo».


ES PARA PERDON DE PECADOS Es necesario bautizarnos para llegar a ser cristianos, porque el Nuevo Testamento enseña que el bautismo es para, o con el fin de, el perdón de los pecados (Hechos 2.38). La anterior fue una aseveración hecha por Simón Pedro, un apóstol inspirado, que habló según el Espíritu le dio que hablase. Fue hecha en respuesta a la pregunta «¿Qué haremos?». Pedro acababa de convencer y compungir a tres mil personas con una magistral presentación del mensaje del evangelio de Dios. A un grupo de creyentes les dijo: «Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados…». El arrepentimiento y el bautismo están vinculados en este pasaje. A los dos juntos se les considera que son para el perdón de los pecados. Cual sea el propósito del arrepentimiento, es el mismo del bautismo. Si fuera, como algunos sostienen, que los convertidos de Hechos habían de ser bautizados «por causa del» perdón de los pecados, entonces también habían de arrepentirse por causa del perdón de los pecados, ¡y esto no tiene sentido! Si el perdón de los pecados se produce como resultado del arrepentimiento, entonces también se produce como resultado del bautismo. Tenemos una expresión casi idéntica en Mateo 26.28, donde se lee: «para remisión de los pecados». La sangre de Cristo se derramó para el perdón de los pecados. Obviamente, nadie sostendría que Cristo derramó Su sangre por causa de que los pecados ya estaban perdonados. Él la derramó con el fin de obtener para nosotros la remisión de los pecados. Los pecadores han de ser bautizados con el fin de obtener tal remisión.


NOS SALVA Es necesario bautizarnos porque el Nuevo Testamento enseña que el bautismo ahora nos salva (1era Pedro 3.21). Consideremos otra vez las palabras de Pedro. ¡El bautismo salva! Por supuesto, no salva del mismo modo que Jesús lo hace; el bautismo no es nuestro Salvador. No obstante, se considera que salva, porque es uno de los elementos a los cuales se atribuye salvación. Es una de las condiciones mencionadas por Jesús, que el hombre debe cumplir con el fin de tener la salvación. Muchos han tratado de explicar este pasaje de un modo cuyo propósito es concluir que el bautismo no salva —sin embargo, ¡Pedro dice que sí salva! Cuando alguien «explica» las palabras de Pedro con el fin de llegar a una conclusión en el sentido de que el bautismo no salva, su «explicación» se convierte en una clara negación de tales palabras.


NOS INTRODUCE A CRISTO Es necesario bautizarnos para llegar a ser cristianos, porque el Nuevo Testamento enseña que el bautismo nos introduce en Cristo (Romanos 6.3–4). Cuando somos bautizados en Cristo, somos revestidos de Cristo (Gálatas 3.27) y llegamos a ser nuevas criaturas en Cristo (2a Corintios 5.17). La redención se encuentra en Cristo (Efesios 1.7). La vida eterna se encuentra en Cristo (1era Juan 5.11). De hecho, todas las bendiciones espirituales se encuentran en Cristo (Efesios 1.3). Mientras el mundo entero está bajo el poder del maligno (1era Juan 5.19), el cristiano está en Cristo. El bautismo es el acto que lo introduce a uno en Cristo.


LAVA NUESTROS PECADOS Es necesario bautizarnos para llegar a ser cristianos, porque el Nuevo Testamento enseña que el bautismo está relacionado con el lavamiento de los pecados (Hechos 22.16). Otras Escrituras mencionan este lavamiento (Efesios 5.26; Hebreos 10.22; Tito 3.5). A Saulo se le mandó que se bautizara y lavara sus pecados (Hechos 22.16). En el camino a Damasco el Señor le dijo a Saulo que en esa ciudad se le diría lo que debía hacer (Hechos 9.6). Y lo que se le dijo fue que se bautizara y lavara sus pecados. Muchos objetan el relacionar el bautismo con el lavamiento de los pecados, porque dicen que no pueden creer que el agua lave los pecados. No obstante, Hechos 22.16 no dice que estos sean lavados por el agua. De hecho, no dice qué es lo que los lava. Simplemente dice cuándo es que son lavados. Juan declaró que hemos sido lavados de nuestros pecados con la sangre de Jesucristo (Apocalipsis 1.5). Este pasaje dice qué es lo que lava los pecados, pero no dice cuándo lo hace. Al juntar Hechos 22.16 y Apocalipsis 1.5, tenemos el qué (la sangre de Cristo) y el cuándo (en el momento del bautismo). Por supuesto que no es que la sangre literalmente lave los pecados, y es obvio que no podemos entrar en contacto con la sangre de Jesús de un modo literal. Tenemos que acercarnos a ella espiritualmente, por los medios que Dios ha señalado para ese propósito.


NOS HABILITA PARA SER SALVOS POR LA GRACIA Es necesario bautizarnos para llegar a ser cristianos, porque el Nuevo Testamento enseña que somos salvos por gracia (Efesios 2.5, 8–9; Tito 2.11). Ninguna persona es salva por gracia sino hasta que cumple las leyes que la gracia ha estipulado. «Noé halló gracia ante los ojos de Jehová» (Génesis 6.8). Noé se benefició de esa gracia debido a su obediencia a los mandamientos de Dios. Dios entregó la ciudad de Jericó en manos de Josué (Josué 6.2), pero no recibió este don sino hasta que cumplió las condiciones que Dios estipuló. Nuestro pan de cada día nos es dado por gracia. Es un don de Dios. No obstante, no recibimos nuestro pan de cada día, a menos que cumplamos las leyes de la naturaleza. Lo mismo sucede con nuestra salvación. Somos salvos por gracia, pero esta no salva a los desobedientes. En vista de que Jesús mandó el bautismo como condición para la salvación, se deduce que debemos ser bautizados con el fin de ser salvos por la gracia de Dios.


NOS PERMITE SER SALVOS POR LA FE Es necesario bautizarnos para llegar a ser cristianos, porque el Nuevo Testamento enseña que somos salvos por fe. La fe que aprovecha es la que obra (Gálatas 5.6). No es por una fe muerta que somos salvos, ya que esta es una fe sin obras (Santiago 2.26). La fe se perfecciona por las obras (Santiago 2.22). Según Marcos 16.16, el bautismo es un acto de obediencia relacionado con la fe: «El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado». En vista de la veracidad de lo anterior, la fe que salva es aquella que tiene la suficiente fuerza para mover a una persona a ser bautizada. La fe salva cuando obedece.


CONCLUSIÓN Podemos llegar a varias conclusiones provenientes del significado de la palabra «bautizar» y de los ejemplos y afirmaciones que encontramos en el Nuevo Testamento. Varias referencias de los escritos de Pablo coinciden plenamente con la definición de bautismo como una sepultura, una inmersión. Descubrimos que el bautismo es administrado solamente a los creyentes arrepentidos, con el fin de que puedan ser perdonados de sus pecados y ser salvos por la gracia de Dios. Hemos visto que el bautismo nos salva e introduce en Cristo. Como expresión de nuestra fe, el bautismo es el ejercicio de la gracia de Dios, pues es el momento cuando los pecados son lavados. De todas las anteriores consideraciones se deduce que el bautismo es esencial para nuestra salvación. ¿Ha sido usted bautizado de este modo y por esta razón? «Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre» (Hechos 22.16). (Tomado de "La Verdad Presente")...

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